Hoy teníamos previsto publicar una entrada pero iba a ser una entrada muy diferente. Tenía hasta título, e iba a llamar "Ya me cansé" como aquella canción de Alejandro Sanz y en ella ibamos a contar, con cierta alegría, que después de varios años de pelea habíamos decidido dejar de ser troyanos para tratar de cambiar el sistema desde dentro.
Ibamos a contar que nos presentábamos a unas recientes y sorpresivas convocatorias (aunque llevabamos casi 3 años esperándolas) para ser Supervisor de Cuidados de nuestra planta.
En la entrada ibamos a contar como, después de haber intentado cambiar nuestra organización desde casi todas las caras del poliédrico prisma que es nuestra organización sanitaria, habíamos llegado al convencimiento que para cambiarle el paso a ese gigantesco titán solo se podían hacer desde dentro.
En todos estos años hemos pasado por varias etapas: hemos sido ingenuos y crédulos profesionales, belicosos y beligerantes sindicalistas, blogueros de pro, docentes de planes de formación internos, reconvertidos referentes e incluso impulsores de iniciativas innovadoras.
En esta última etapa como innovadores innovadores ha sido la vez que más cerca hemos estado de las entrañas de la organización. Sin embargo, al no participar del organigrama tradicional, gran parte del esfuerzo en tiempo y recursos (que sobre todo han hecho nuestras familias y nuestros bolsillos) han servido de poco.
En diciembre dijimos basta para tratar de buscar una solución. Queríamos seguir haciendo cosas pero queríamos hacerlas bien. Desde entonces nos hemos reunido con casi todos los estamentos posibles del SSPA (solo nos queda un Director General con el que nos reunimos mañana) para buscar una salida a nuestra situación. Claramente habíamos engendrado un innovador monstruo demasiado innovador para una organización tan anquilosada y oxidada que necesita una instancia "pa tirarse un peo" .
En esas reuniones hemos hecho todas las propuestas posibles: cambiar de turno, una dedicación parcial, asumir otras responsabilidades, asumir más responsabilidades, ocupar temporalmente plazas vacantes, depender de otras personas, depender de otros organismos, etc.
Por eso cuando hace unos días conocimos la convocatoria nos regocijamos. Era una salida que nos permitiría estar en el horario en el que funciona casi todo en esta organización y tener capacidad de maniobra para seguir haciendo cosas. Y como somos conscientes de que no somos precisamente "los favoritos", decidimos hacer un muy buen proyecto. Por eso hemos estado desaparecidos tantos días...
Antes de ayer, último día de plazo, presentamos nuestros solicitudes, nuestra documentación y nuestros proyectos. La suerte estaba echada y era cuestión de defender bien el proyecto en igualdad de condiciones que los demás aspirantes.
Pero la realidad suele ser de una tozudez tan aplastante que merma las motivaciones mas consistentes. Y la realidad se nos apareció ayer en forma de resolución que anulaba la convocatoria. El mismo día que se acababa el plazo de presentación de solicitudes, alguien se lo pensó mejor y decidió anular el proceso para evitar que alguno de los dos llegará a ganar la plaza. Una triquiñuela legal pero de una incorrección en los modos y las formas propia de alguien que tiene más miedo que vergüenza.
Una tropelía de alguien que, en su soberbia insensatez piensa que, después de todo lo recorrido (una situación muy parecida a ésta la vivimos hace 8 años), vamos a bajar los brazos sin más.
Todavia habrá quién diga que lo mismo es porque no estamos suficientemente comprometidos... A esos que lo piensan o lo dicen es fácil contestarles, con el Sistema Sanitario Público de Andalucia si, pero con algunas de las personas que deciden dentro de él, claramente no.



